Y allí estaba en pie, en aquel alto, desde donde de niño tantas veces jugó con su bandera, su tanque de plástico, y sus zapatillas viejas, emulando ser el libertador de sudamérica, pensando en como sería vivir el sueño que muchos otros ya tuvieron.
Y allí estaba, el general Sánchez, en el día de la unificación Americana, con los últimos resquicios al norte de Alaska, y al oeste de Canadá siendo completamente aniquilados, la resistencia era ya algo del pasado, y aquel 23 de Junio de 2042 iba sin duda a marcar un antes y un después en el porvenir del mundo.
- ¡Hermanos, compañeros, camaradas y amigos! - entonó el general Sánchez con su voz entrecortada por los nervios, la emoción, y tal vez las lágrimas. Sin embargo, en aquella silenciosa explanada mexicana se escuchó lo que antes nunca se había oído: un alarido de alegría y alborozo contenido.
- Tras muchos siglos y siglos de corrupción, extorsión, aniquilación, persecución, hoy, se ha cumplido un sueño. Algo que ni siquiera el Ché pudo imaginar. Una bandera que recoja toda américa como un sólo país, como una sola nación. Hemos dejado de ser los conquistados para asustar a Europa y al resto del mundo, y enseñarles nuestras armas- dijo el general Sánchez señalando con su dedo hacia el otro lado del océano Atlántico.
- ¡No fueron ellos los que cruzaron el mar por primera vez!-exasperó, escuchándose un eco al unísono de millones de voces diciendo: ¡NO! Siempre hemos sido explotados, exprimidos, y hundidos. ¡SI! Se volvió a escuchar. Sin embargo esta vez, levantaron los dos brazos extendidos y se giraron saludando al sol. Este nuevo imperio, el imperio de las Américas, tenía como propósito no sólo la unificación Americana, sino la imposición de las antiguas religiones Incas, Mayas, Aztecas, y la recuperación de su sabiduría. De ahí, que cada vez que se saludara al jefe de gobierno, se hiciera con los dos brazos extendidos apuntando al sol...
- ¡Las muertes de los estadounidenses estaban justificadas, que no pesen sobre vuestras cabezas! No hemos creado campos de concentración en Hawaii ni Cuba, simplemente hemos hecho la limpieza que nuestros "invitados" interrumpieron en 1492 cuando incumplieron el acuerdo de 1230 de reparto del mundo, donde nosotros, los antiguos pobladores de estas tierras, estábamos unidos para conquistar todo este contiente, y aniquilar a los plumillas que había por las tierras del norte.
- ¡Hijos de la grandísima Puta! Ya os digo que si merecían la muerte... Llevamos compartiendo con ellos estas tierras, nuestras tierras, desde tiempos inmemoriables y hoy ya podemos decir que son completamente nuestras. No existe nada más que una lengua, la lengua de nuestros antepasados españoles que hemos escogido como lengua temporal hasta que inventemos nuestra propia lengua basada en el Quechua y las antiguas lenguas habladas en estas tierras. Somos naciones ricas, tenemos una economía basada en energías renovables, y no como estos americanos extinguidos de la faz de la tierra que no tenían otra cosa que ese oro negro que les hacían ser los líderes del mundo. Nosotros tenemos a nuestro dios Sol, que siempre nos dará energía.
Y esto es lo que soñé cuando pensé en un Nazismo dado en Sudamérica...
jueves, 1 de enero de 2009
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