Madrid, línea 6 del metro, 5 de Diciembre de 2008.
Un hombre entra y dice con una voz temblorosa:
"Tengo hambre, si pudieran darme una pequeña moneda o un poco de comida. Vivo en la calle, y tengo mucho frío"
Estamos tan acostumbrados a estas palabras, a esta gente que entra a veces incluso mutilada, o con verdaderos problemas en pies y manos o incluso ciegos, y siempre miramos a otro lado. Siempre nos escudamos en pensamientos como: "Para que te lo gastes en drogas, o en alcohol..." Son incluso nuestros padres quienes nos educan diciendo: "No hay que dar nada a esa gente que son unos farsantes", haciéndonos evitar el hacer más grande su problema.
Yo siempre suelo dar una moneda al músico de turno que considero que lo ha hecho bien, o que ha cantado una canción que me gusta. Sin embargo, en ese momento no pienso si se lo va a gastar en algo malo para él, simplemente pienso que se lo merece.
Siempre que los veo (no a los músicos, sino a los mendigos) me pregunto cómo han llegado ahí, o si nacieron ya pobres, o si perdieron sus vidas, o si en verdad les ha ido mal la vida. Me gustariá saberlo, para que no me pasara a mi, pero evidentemente es un acto muy egoista levantarte y decir: ¿Por qué estás así amigo mío?
Me pone triste verlos, o apartar la mirada cuando vienen con su mano hacia mi. ¿Será verdad? Mi cobardía me impide interesarme más por ellos y ver si en verdad sucede lo que dicen. ¿Y si fuera cierto? ¡Qué triste sería!
¿Quién decide que yo esté sentado y el otro de pie pidiendo? ¿Cómo se tuerce una vida? ¿Estaré yo torciendo la mía? ¿Y si un día me da por beber, y cuando me quiero dar cuenta lo he perdido todo? Cuando el hombre se aleja de mí, parece que se aleja también la tensión de mirar al techo, al suelo, a la ventana, ..., pero en mi mente queda cómo se llega ahí, porque yo no quiero estar ahí...
Ojalá pudiera ayudarles, y ojalá mi moneda sirviera para algo, aunque nunca he dado ninguna a un pobre.
Me gustaría que vierais este vídeo, que creo que viene muy al caso...
viernes, 5 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Esta es una reflexión que yo he tenido muchas veces también... Está claro que en esto, como en muchas otras cosas, pagan justos por pecadores. Yo sí he dado alguna moneda alguna vez; una de las veces, fue a una niña que decía pertenecer a una asociación de niños sordomudos, y a los pocos días de hacerlo, salió en prensa que se había descubierto que eran estafadores.
A mi lo que me da más pena de todo esto es que haya gente que se aproveche de la buena voluntad de la gente, haciendo que al final desconfíes de todo el mundo, lo cual perjudica al que de verdad lo necesita.
El vídeo ya lo conocía, pero es muy bonito :)
Publicar un comentario