lunes, 27 de octubre de 2008

Un nuevo modelo de economía mundial

Es evidente que los sistemas económicos modernos fracasan. Por alguna cosa o por otra, llega un momento en que se vienen abajo, pero puesto que no tenemos otra cosa, estamos ciertamente atados a ellos. Es evidente que falla. Sí. Pero, ¿dónde?

Llega un momento en el que un determinado usuario posee una cantidad de dinero. Mejor dicho. Vayámonos mucho más atrás que todo eso. Antes de tener el dinero. Llega un momento en el que un determinado usuario tiene una necesidad. Sí, mucho mejor. Esa necesidad, esa falta de algo, hace que busque las opciones que a su alrededor tiene para conseguirlo.

Primeramente, antes incluso que la necesidad, surge el deseo: la observación del entorno, y el anhelo de que no tenemos. Pensamos, ilusos de nosotros, que nuestra infelicidad se debe a que en verdad no tenemos ese objeto que nos falta. Y por lo tanto, queremos conseguirlo para ser feliz. O al menos tan feliz como mi prójimo parece ser con dicho objeto.

Evidentemente, incluso el sentimiento más primitivo sabe que no va a poder conseguir ese objeto por las buenas, que va a tener que hace algo extra para obtenerlo: surge el intercambio.

Reflexionemos. Es evidente que la primera necesidad humana (observación+anhelo de lo ajeno) es inherente al ser humano, e incluso a cualquier ser vivo, pero por desgracia se muestra de forma inapelable en nuestra especie. Con lo cual, dicha necesidad parece que no puede evitarse. ¿Pero qué sucede con el intercambio? ¿Hay otra forma?

Por supuesto, ¡y a cual peor! Desde las más "sociales", hasta las más "autoritarias" (¿o son lo mismo?). Sin embargo, en todo intercambio, alguien pierde. Siempre alguien pierde. Siempre. (ctr. Leyes de la Termodinámica). Es el intercambio el primer problema a resolver. Lo que en el fondo SIEMPRE se ha hecho mal.
Si se cambian gallinas por manzanas, uno de ellos perderá, pero dependerá de la gallina, las manzanas, la época, cosecha, etc... De muchísimos factores, pero siempre habrá alguien que salga perdiendo con el cambio. Sí amigos y amigas, cuando compras algo estás pagando más de lo que cuestas (estás perdiendo tú), y las crisis no son más que situaciones donde los que ganan terminan perdiendo (ctr. Todo lo que sube baja. Enunciado, entre otros, por Sir Sentido Común).

¿Qué sucedería si te diera las manzanas gratis? ¿O si tu me dieras una gallina gratis? ¿O si no tuviera que pagar por ir en transporte público? ¿O si no me pagaran por ir a trabajar? Difícil cuestión. Seguramente el sistema sería perfecto, y este mundo se convertiría en Nunca Jamás, con Peter Pan y compañía. Sería maravilloso, y puede que llegara a funcionar. En el fondo, seguiríamos perdiendo lo mismo. Pero oye, ¿y lo felices que seríamos con ese buen rollo globalizado? Habría gente que se aprovechara, gente que no iría a trabajar, gente que abusaría, en el fondo gente deshonrada. Lo que lleva a la siguiente pregunta: ¿El ser humano es honrado o deshonrado?

Como he dicho, esto podría ser maravilloso. Pero no es así. Porque hay algo mucho más por debajo del intercambio, y mucho anterior al deseo y la necesidad. Y es que somos humanos. Y el sistema económico mundial que tenemos, no es otro, que el que nos merecemos.

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